How 2016 Shaped Who I Am Today

I usually ignore social media trends, but this one stopped me cold. It was a year of change and learning. Looking back feels like flipping through a photo album of triumphs and trials, a year that shaped who I am today, personally and professionally.
A simple prompt about 2016 made me pause and realize just how much that single year transformed me. It was a year of hard lessons, big risks, and breakthroughs, and looking back now, I see it as the year that reminded me how to move with determination instead of just going through the motions.

At the start of 2016, I was living in Granada, Nicaragua, blogging and writing In Our Thirties, navigating life from afar. I remember sitting on a breezy balcony in Playa Maderas, San Juan del Sur, with the ocean in view, calling Blue Cross Blue Shield via Skype to get the best, and most expensive, health insurance in the U.S., a strange mix of adventure and responsibility.
By April, I moved back to Miami, becoming a homeowner in a city that had changed as much as I had. Reconnecting with the Magic City felt like a first date with an old flame, familiar yet almost completely new. Recognizing each other, but discovering who we had become in the meantime.
Work welcomed me back like I had never left. Professionally, I felt alive in a way I hadn’t felt in ages. I started my professional coaching certification at the University of Miami, launched new services, and traveled constantly.

I worked on the production of the Bernie Sanders vs. Hillary Clinton debate at Miami-Dade College, traveled to the Bahamas twice, once with Sony Music CCA for the Bahama Junkanoo Carnival and once for the International Development Bank Annual Meeting, flew to Los Angeles for the Balón de Oro Awards and Las Vegas for the Latin Grammy, and the ultimate gig, touring with Guns N’ Roses across Latin America. Every project, every client, every trip reminded me that my story was bigger than I had allowed myself to believe for years.

And yet, life doesn’t give you a pass just because you are busy. 2016 brought its hardest challenges. I cried over election results and even quit social media for a year to process and reflect. That year also brought my hardest diagnosis yet, Diminished Ovarian Reserve at 32 years old. Ironically, in the same year I was featured in Glamour, writing about contraception while trying to conceive.

I discovered my resilience, faith, and focus in a way that would stay with me forever. By the end of the year, our first Christmas tree featured an ultrasound as an ornament, a symbol of hope, joy, and new beginnings. It was the year I got pregnant.

Looking back over the past ten years, it is remarkable how much I have changed. I have learned to embrace vulnerability, to be honest with myself and others, and to act based on what is true to me and for the common good.
2016 was a balance of personal and professional transformation, of celebrating successes while navigating losses, and of learning that life is as much about the moments we share as the moments we endure alone.

- Spotify: EnLosTa.com/spotify
- YouTube: EnLosTa.com/youtube
- Instagram: @Laura.Sgroi
- Web: EnLosTa.com
- Substack: https://substack.com/@enlosta
~~~
Normalmente ignoro las tendencias en redes sociales, pero esta me detuvo en seco. Fue un año de cambios y aprendizajes. Mirar atrás se siente como hojear un álbum de fotos lleno de triunfos y desafíos, un año que moldeó quién soy hoy, tanto personal como profesionalmente.
Un simple recordatorio sobre 2016 me hizo detenerme y darme cuenta de cuánto me transformó ese año. Fue un año de lecciones difíciles, grandes riesgos y avances importantes, y al mirarlo ahora, lo veo como el año que me recordó cómo moverme con determinación en lugar de solo pasar por la vida.
A inicios de 2016, vivía en Granada, Nicaragua, blogueando y escribiendo In Our Thirties, navegando la vida desde lejos. Recuerdo estar sentada en un balcón disfrutando la brisa en Playa Maderas, San Juan del Sur, con el océano a la vista, llamando a Blue Cross Blue Shield por Skype para obtener el mejor, y más caro, seguro médico en EE. UU., una mezcla extraña de aventura y responsabilidad.
Para abril, me mudé de regreso a Miami, convirtiéndome en propietaria de una casa en una ciudad que había cambiado tanto como yo. Reconectar con la Magic City se sintió como una primera cita con un viejo amor: familiar, pero casi completamente nuevo. Reconociéndonos, pero descubriendo quiénes habíamos llegado a ser en el camino.
El trabajo me recibió como si nunca me hubiera ido. Profesionalmente, me sentí viva de una manera que no había sentido en años. Comencé mi certificación profesional de coaching en la Universidad de Miami, lancé nuevos servicios y viajé constantemente.
Trabajé en la producción del debate Bernie Sanders vs. Hillary Clinton en Miami-Dade College, viajé dos veces a las Bahamas, una con Sony Music CCA para el Bahama Junkanoo Carnival y otra para la Reunión Anual del Banco Interamericano de Desarrollo, volé a Los Ángeles para los Balón de Oro y a Las Vegas para los Latin Grammy, y el gran proyecto final: una gira con Guns N’ Roses por América Latina. Cada proyecto, cada cliente, cada viaje me recordaba que mi historia era más grande de lo que me había permitido creer durante años.
Y aun así, la vida no te da un pase solo porque estés ocupada. 2016 trajo sus desafíos. Lloré por los resultados electorales e incluso dejé las redes sociales durante un año para procesar y reflexionar. Ese año también trajo mi diagnóstico más duro: Reserva Ovárica Disminuida a los 32 años. Irónicamente, ese mismo año aparecí en Glamour, escribiendo sobre anticoncepción mientras intentaba concebir.
Descubrí mi resiliencia, fe y enfoque de una manera que permanecería conmigo para siempre. Al final del año, nuestro primer árbol de Navidad tenía un ultrasonido como adorno, un símbolo de esperanza, alegría y nuevos comienzos. Fue el año en que quedé embarazada.
Al mirar atrás en estos últimos diez años, es sorprendente cuánto he cambiado. He aprendido a abrazar la vulnerabilidad, a ser honesta conmigo misma y con los demás, y a actuar basándome en lo que es verdadero para mí y para el bien común.
2016 fue un equilibrio entre transformación personal y profesional, celebrar éxitos mientras se navegaban pérdidas, y aprender que la vida se trata tanto de los momentos que compartimos como de los momentos que enfrentamos solos.
